Innovación

Innovación ayuda a reforestar 700 hectáreas con especies nativas

19/10/2017

En el entorno de Minera Los Pelambres, en la provincia del Choapa, región de Coquimbo, el desafío es reforestar 700 hectáreas de bosques con especies nativas, junto con enriquecer el fundo Monte Aranda con 340 mil orquídeas y otras especies.

Pero no se trata únicamente de reforestar con árboles y arbustos —como el guayacán, el litre, el quillay, el maitén o el peumo—, sino que, además, hacerlo con semillas y plantas que provengan de individuos que ya vivan en la misma zona.

No puedes poner cualquier quillay, sino que ese quillay que se da allí, en la Cuarta Región, en los alrededores de Illapel, Salamanca o Los Vilos. Por eso es un desafío mayor, deben cumplir plazos comprometidos y no pueden esperar los tiempos de la selección natural.

Como muchas otras veces, frente a problemas complejos la única solución entonces es la ciencia y la innovación. Es necesario cultivar “in vitro” los árboles y especies que se requieren a partir del material genético recogido en la zona, un procedimiento que luego podría copiarse para reforestar otras zonas de Chile.

 

LA ESPERANZA DE LAS TECNOLOGÍAS IN VITRO

 

En el año 2015, la compañía Minera Los Pelambres apostó por el desarrollo de tecnología y la aplicación de conocimiento científico de punta. Se formó un spinoff entre la empresa BioTECNOS y la Universidad Católica del Maule para el desarrollo in vitro de especies vegetales capaces de establecerse con éxito en los lugares definidos en los programas de reforestación elaborados por la compañía.

A partir de pruebas de germinación, calidad genotípica y características fisiológicas de las poblaciones, se selecciona el material genético recolectado en la zona, el cual luego es reproducido en vitro.

—Decidimos iniciar este trabajo de manera de obtener individuos que tengan mejores probabilidades de sobrevivir y desarrollarse una vez que lo plantemos —comenta Jorge Araneda, gerente de Asuntos Públicos de Minera Los Pelambres—. Para ello, estamos seleccionando a los individuos que presentan las mejores características de establecimiento y de tasas de reproducción, lo que aumenta la probabilidad de éxito del proceso.

Las plantas nativas son, por lo general, de muy difícil reproducción y propagación, especialmente en condiciones artificiales. “Nuestro desafío es desarrollar tecnologías in vitro para producir plantas de manera masiva y que sean aptas para ser incluidas en planes de restauración de ecosistemas”, explica el académico Rolando García, jefe del proyecto.

Es un lindo desafío, porque exige un enorme aprendizaje.

No se sabe mucho acerca de las especies contempladas en las resoluciones de calificación ambiental de Los Pelambres. Ha sido necesario abordar aspectos que van desde la selección de los tejidos adecuados para ser multiplicados in vitro, hasta la adaptación de las plantas producidas al campo donde serán cultivadas.

Una dificultad adicional presenta la “orquídea terrestre”, una especie que posee una relación simbiótica con un hongo específico: necesita su presencia para germinar y establecerse; hasta ahora, esto no se ha podido reproducir en el laboratorio. El caso de la orquídea plantea desafíos extremos, destaca Araneda. “Aquí la capacidad de innovación, de desafiarnos a nosotros mismos, de buscar nuevas soluciones para cumplir nuestros compromisos, ha sido clave. La innovación se entiende como una apuesta arriesgada. Es mucho más fácil recurrir a lo probado; pero creemos que ésta es la mejor manera de avanzar.”

Durante los primeros meses de trabajo, la reforestación ha progresado con mayores tasas de éxito (que las especies sobrevivan luego de ser plantadas). Existe optimismo. “Estamos viendo que hay un camino de solución para conseguir reproducir rápidamente especies nativas”, señala Jorge Araneda. “Estoy seguro de que lo que estamos aprendiendo acá les va a servir a muchos otros en el futuro.”

SE NECESITA MÁS INNOVACIÓN

Otra preocupación importante es el consumo de agua, porque hay zonas de la provincia del Choapa donde llueve muy poco. Desde 2014, Los Pelambres está desarrollando un estudio junto a la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile, para determinar la eficiencia y el consumo de agua de especies esclerófilas e hidrófilas como el litre, el maitén, el quillay y el canelo. La idea es establecer modelos de riego óptimos para cada especie y su etapa de desarrollo, buscando así reducir el uso de agua.

“Se han realizado diversos ensayos en los predios Romero y Monte Aranda en el valle del Pupío, además del fundo La Aguada, en Illapel, los que han permitido caracterizar factores como crecimiento, fenología, supervivencia, fisiología y fluctuaciones de agua en el suelo bajo distintas condiciones ambientales, de precipitaciones y de riego”, dice el ingeniero forestal Horacio Bown, director de la Escuela de Postgrado de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile.

El profesor Bown participa en un estudio —con científicos de la Universidad de Chile, la NASA, la Universidad de Arizona, la Universidad de Talca y la Universidad de Concepción— para determinar la ubicación de agua líquida en Marte.

Si bien en su etapa inicial las plantaciones requieren de una alta cantidad de agua, una vez asentada la planta es posible regular las dosis y la frecuencia de riego, reduciendo el consumo. Esto es vital en una zona en que llueve poco.

El estudio también ha revelado cuáles son las especies vegetales más apropiadas para plantar, un tema que es clave para Los Pelambres. “Estamos atrasados respecto a nuestros compromisos ambientales, pero estamos haciendo todo lo posible para ponernos al día”, destaca Jorge Araneda. “Vamos a seguir buscando innovación y otros caminos para cumplir nuestros compromisos, porque la forma tradicional de hacerlo no nos funcionó”.