Durante doce años un equipo multidisciplinario encomendado por Minera Los Pelambres, trabajó en la recuperación de 242 bloques de piedra con petroglifos creados por la cultura diaguita. Las piezas, que se encontraban dispersas en las tierras que ocupa el tranque de relaves El Mauro, se pueden apreciar hoy en el Parque Rupestre Monte Aranda, sitio arqueológico al aire libre más grande de Latinoamérica.

25 hectáreas con 3.700 metros de senderos, rodeados de árboles y cientos de especies. Este es el escenario que Minera Los Pelambres eligió para crear el Parque Rupestre Monte Aranda y poner en valor 242 bloques de piedra con petroglifos que muestran el arte realizado por los diaguitas hace miles de años atrás. Un patrimonio histórico que refleja la cultura de los ancestrales moradores del territorio y que se encontraba en la cabecera del valle del Pupío, donde está actualmente el tranque de relaves El Mauro.

La preservación de las piezas fue parte de los compromisos asumidos por la Compañía en la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) del tranque. Una titánica tarea en la que ingenieros, conservadores, museógrafos, técnicos especializados, operarios de maquinaria y más de 140 arqueólogos trabajaron en terreno desde el 2005, para realizar labores de identificación, caracterización y rescate arqueológico de las rocas que superan las veinte toneladas (la más pesada alcanza las 68 ton.)

María Elena Noel es arqueóloga de la empresa consultora Jaime Illanes y Asociados y ha estado ligada al proyecto desde sus inicios. La experta señala que el trabajo de rescate de estos petroglifos ha sido una labor inédita. “Este es un trabajo nunca antes visto. Novedoso en términos técnicos y logísticos, como también por la cantidad de bloques involucrados, su tamaño y peso. Creo que es uno de los proyectos más interesantes relacionados al patrimonio cultural, al menos, en nuestro país”, explica.

Por su parte, el subgerente de Medio Ambiente de Los Pelambres, Juan Pablo Arroyo manifiesta que “el compromiso arqueológico es un proceso que tiene distintas etapas, que se han ido cumpliendo cabalmente durante este tiempo, habiendo realizado una importante labor de identificación de rescate patrimonial”.

La labor incluyó la realización de un exhaustivo trabajo de análisis de casi dos años con la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, para proponer la mejor forma de poner en valor y difundir los conocimientos adquiridos en todo este proceso. Además, los especialistas de esa universidad fueron los responsables de analizar restos óseos humanos y de animales, cerámicas, puntas de flechas, semillas y herramientas que también fueron encontrados en la zona, material que fue enviado al Museo Arqueológico de La Serena. 

El más grande de América

El Parque Rupestre Monte Aranda es considerado, por su envergadura, como el sitio arqueológico al aire libre más grande de América. Su construcción se finalizó en 2015, pero aún no está abierto a público. Para esto, falta la autorización de parte del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN). La entidad ya realizó una visita de inspección al lugar y se espera su resolución definitiva en los próximos meses.

El diseño de los senderos del parque no fue hecho al azar. Tres guiones complementarios dieron forma a distintos circuitos: uno arqueológico, que contextualiza y explica el arte rupestre de los diaguitas en el valle de El Mauro; otro ambiental, que lleva a los turistas a observar el entorno que los rodea, la flora y la fauna; y finalmente un guión curatorial, que revela los conocimientos obtenidos mediante los estudios arqueológicos realizados para este proyecto.

Según Paulina Acuña, arqueóloga que participó del proceso de rescate, “de acuerdo a la distribución que se vio de los bloques en El Mauro, se trató de replicar este orden para que los visitantes puedan experimentar estos circuitos o las rutas que fueron identificadas originalmente”.

La información y el patrimonio rescatado en el valle de El Mauro es la base para la creación de este parque rupestre. Ahí, en medio de árboles, se pueden apreciar los bloques rocosos con grabados y aprender de su historia: cómo fueron realizados, con qué materiales, los distintos motivos que forman parte de las composiciones, las técnicas de factura y los lugares donde se suelen encontrar.

Para la puesta en marcha del Parque Rupestre Monte Aranda, se creó una aplicación web que permite visualizar el estado original y la posición actual de los bloques de piedra con petroglifos.

Ingresa a este enlace para ver la aplicación del Parque Rupestre Monte Aranda

La cultura a través de una sala

No había internet, ni electricidad, pavimento ni menos televisión. Recuerdos de una época que los mismos habitantes de Caimanes no quieren olvidar. Con la intención de preservar esas historias, en 2014 se inauguró la Sala de Exhibición de la Cultura Campesina, también en Monte Aranda. A pocos metros del parque rupestre, la muestra refleja las costumbres, tradiciones y los secretos locales. Contenidos que fueron recabados a través de un proceso participativo con la comunidad. La exhibición, que hoy recibe más de un centenar de visitantes al mes, cuenta con relatos supervisados por guías, capacitadas como gestoras culturales, y que transmiten de primera fuente la idiosincrasia de esta parte de la región de Coquimbo. Una iniciativa que, a través de imágenes y objetos, permite revivir sus historias y poder difundirlas a las futuras generaciones.