La actividad minera puede generar impactos significativos en el medio ambiente. En Antofagasta Minerals trabajamos para prevenir, mitigar y controlar estos impactos o, cuando esto no es posible, para compensarlos y remediarlos adecuadamente en todas las etapas del desarrollo de nuestro negocio, desde la exploración hasta el cierre de las faenas.
La actividad minera involucra alteración del hábitat, uso de recursos hídricos y energéticos, generación de ruido, emisiones de polvo y de grandes cantidades de material estéril y relaves. De esta manera, el cumplimiento de los requerimientos legales y las buenas relaciones con la comunidad, dependen de una buena gestión ambiental.

Antofagasta Minerals tiene una política de sustentabilidad y estándares ambientales respecto del cambio climático, biodiversidad y cierre de faenas y que se aplican a todas nuestras actividades.

Como nuestras operaciones mineras están en Chile, la gestión ambiental está regulada por la Ley de Bases Generales del Medio Ambiente y por su legislación y normativas, incluyendo también las específicas aplicables a la minería. Por su parte, las exploraciones y proyectos en otros lugares del mundo, se rigen por la legislación del país en donde se ubican.

Junto con lo anterior, Antofagasta Minerals suscribió los principios del International Council Mining and Metals (ICMM), que constituyen las mejores prácticas internacionales.

En 2015, definimos las prioridades de gestión ambiental para el año 2020. Éstas son:

  • Asegurar el cumplimiento de los compromisos de las Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA) que rigen nuestras operaciones y la implementación de los controles críticos para los riesgos ambientales clave.
  • Habilitar nuestros proyectos mineros de crecimiento, identificando tempranamente los aspectos ambientales, y velando por la calidad de los Estudios de Impacto Ambiental (EIA).
  • Definir e implementar las estrategias apropiadas para mitigar el cambio climático, proteger la biodiversidad y cierre de faenas.

En este contexto, disponemos de indicadores de desempeño ambiental que permiten establecer metas específicas para cada una de las compañías y proyectos.

Las metas de cada compañía en materia de seguridad, desempeño ambiental y desempeño social están incorporadas en sus convenios de desempeño anuales (también incluyen metas económicas de producción, eficiencia, avance de proyectos y otros aspectos clave para el negocio).

En Chile, la Ley General de Bases del Medio Ambiente es el instrumento fundamental de regulación ambiental. Las principales instituciones implicadas en el área son: el Ministerio del Medio Ambiente, que define la política pública sobre temas ambientales; el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), responsable de administrar el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental a través del cual se evalúan los proyectos, autorizando o no su ejecución de acuerdo a las Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA); la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), que fiscaliza, entre otras, el cumplimiento de las RCA, y los Tribunales Ambientales, que son órganos especializados que reportan a la Corte Suprema.

Tras evaluar los potenciales impactos de un proyecto y la idoneidad de las medidas propuestas para prevenirlos, mitigarlos o compensarlos, el SEA puede autorizar su ejecución, sujeta al cumplimiento de compromisos específicos contenidos en un documento legal, la Resolución de Calificación Ambiental (RCA). La Superintendencia de Medio Ambiente fiscaliza el cumplimiento de las RCA, con la facultad de fijar multas o incluso revocar los permisos si detecta faltas graves a lo comprometido.

De esta manera, en Antofagasta Minerals buscamos asegurar el cumplimiento de los compromisos asumidos en las distintas RCA que regulan nuestras operaciones, además de establecer controles críticos para los riesgos ambientales clave. En el caso de algunas RCA, ha sido necesario trabajar con la autoridad ambiental para precisar las obligaciones emanadas de ciertos compromisos específicos sobre los que no había suficiente claridad. Esta revisión permitió mejorar procesos internos y cumplir las nuevas exigencias regulatorias.

Al suscribir los principios de sustentabilidad, el ICMM exige a sus socios cumplir con elevados estándares en gobierno corporativo, seguridad y salud, gestión ambiental y en la relación con los respectivos grupos de interés. También demanda reportar su desempeño en estos ámbitos en un reporte de sustentabilidad anual con estándar GRI (Global Reporting Initiative).

De esta forma, en Antofagasta Minerals nos suscribimos a los 10 Principios de Sustentabilidad del ICMM. Estos principios son:

  1. Implementar y mantener prácticas éticas de negocios y sistemas sólidos de gobierno corporativo.
  2. Integrar los temas de desarrollo sustentable al proceso de toma de decisiones de la empresa.
  3. Apoyar los derechos humanos fundamentales y el respeto por culturas, costumbres y valores, en la relación con los empleados y otros grupos afectados por nuestras actividades.
  4. Implementar estrategias de gestión de riesgo basadas en información válida y una sólida base científica.
  5. Buscar el mejoramiento continuo de nuestro desempeño en salud y seguridad.
  6. Buscar el mejoramiento continuo de nuestro desempeño ambiental.
  7. Contribuir a la conservación de la biodiversidad y a enfoques integrados de planificación territorial.
  8. Facilitar y estimular el diseño, uso, reutilización, reciclaje y disposición responsable de nuestros materiales.
  9. Contribuir al desarrollo social, económico e institucional de las comunidades situadas en nuestras áreas de operación.
  10. Implementar con nuestras partes interesadas mecanismos de información, comunicación y participación que sean efectivos, transparentes y verificables independientemente.

Nuestra prioridad es asegurar que exista suficiente agua para operar sin comprometer la calidad o la disponibilidad de este recurso en las comunidades locales y sin impactos no identificados en la RCA (evaluados ambientalmente). Por lo tanto, buscamos siempre maneras de minimizar el uso del recurso hídrico a través de una mayor eficiencia.

Como un aspecto a resaltar, nuestras operaciones Minera Centinela y Antucoya operan con agua de mar en sus procesos.

Las compañías mineras de nuestro Grupo reutilizan las aguas de sus procesos reduciendo al máximo la captación de recursos frescos. La tasa de reutilización de agua varía entre el 72% y el 86%, según las características de cada operación. Las principales pérdidas de agua se explican por la evaporación y retención en nuestros tranques de relave.Todas nuestras operaciones mineras tienen planes de gestión de agua y los resultados del seguimiento y monitoreo de su calidad se presenta a la autoridad, entre éstas la Dirección General de Aguas (DGA) y el Servicio de Salud. Estos planes de gestión están basados en la elaboración de balances hídricos de cada operación, así como metas de calidad y cantidad de agua.

En el caso de Minera Los Pelambres, desde el año 2012 la comunidad de Choapa ha participado activamente en el monitoreo de la calidad del agua. Además, la Compañía ofrece apoyo a los agricultores locales del valle del Choapa para proyectos de eficiencia hídrica, tales como sistemas a gran escala de riego por goteo y el revestimiento de los canales de irrigación.

Los aspectos prioritarios de nuestra gestión hídrica son tres:

  • Extracción responsable.
  • Eficiencia en el uso.
  • Prevención de la contaminación.

También reportamos nuestra huella hídrica –nivel de consumo por fuentes de abastecimiento– mediante la metodología del Water Disclosure Project, iniciativa internacional que promueve la transparencia informativa y la gestión responsable del agua en las grandes empresas

El proceso minero genera depósitos masivos como son los botaderos de roca estéril, tranques de relaves y los ripios de lixiviación.

En Minera Antucoya, Minera Centinela (Óxidos) y Minera Zaldívar se generan principalmente ripios de lixiviación, mientras que Minera Los Pelambres y Minera Centinela (Sulfuros) generan relaves; en todos los casos se requieren botaderos de estériles.

En Minera Centinela somos pioneros en el mundo en el uso de la tecnología de relaves espesados a gran escala. Los depósitos de relaves espesados son una alternativa para los tranques tradicionales, los que reducen el contenido de agua. Mediante espesadores, el relave se va depositando por capas. Esta tecnología tiene importantes ventajas ambientales: permite recuperar más agua, es física y químicamente más estable, y contribuye con un mejor el control de la emisión de material particulado.

A pesar de sus evidentes ventajas, implementar relaves espesados a gran escala –como lo está haciendo Centinela– es complejo. Alcanzar los niveles de espesamiento deseados ha tomado más tiempo del previsto.

En el caso de Los Pelambres, utilizamos relaves convencionales, y recuperamos gran parte del agua a través de un sistema de recirculación. Tanto el tranque El Mauro como el tranque Quillayes fueron diseñados y operan de acuerdo a la normativa y estándares internacionales. Esto considera canales de contorno y otros sistemas de desviación de aguas que evitan que las aguas naturales tomen contacto con los relaves. De esta forma, se asegura el abastecimiento de agua a las comunidades ubicadas en el valle y el cumplimiento de los compromisos ambientales.

Por otra parte, nuestros procesos producen residuos industriales, algunos calificados como sustancias peligrosas, como aceites y baterías usados, que son almacenados en conformidad con las normativas vigentes para su posterior reciclaje o disposición final en sitios autorizados. Por ejemplo, los aceites usados son reutilizados en la preparación de explosivos para tronaduras o incinerados como combustible alternativo en hornos para producir cemento. A fines de 2014 se estandarizó la gestión de residuos no peligrosos –principalmente chatarra, madera y cartón– en todas las operaciones, lo que tuvo un impacto positivo en la tasa de reciclaje.

Realizamos esfuerzos para hacer más eficiente nuestro consumo de energía y, al mismo tiempo, integrar fuentes de generación renovables, reduciendo la generación de emisiones al medio ambiente.

La energía representa el 19% de nuestro costo total en una mina (cifra 2017), considerando el consumo eléctrico y de combustibles. Por esta razón, desde 2015 impulsamos un programa para aumentar la competitividad y reducir costos, basado en cuatro pilares, uno de los cuales es la eficiencia energética. De esta manera se conecta la eficiencia energética –concebida como un proceso de optimización ambiental que, entre otras cosas, reduce emisiones para un mismo output– con un proceso de reducción de costos para el negocio.

Antofagasta Minerals tiene un uso eficiente de la energía y ha logrado asegurar abastecimiento de energías renovables para Los Pelambres de varias fuentes eólicas y solares. En 2017, las energías renovables representaron el 54% del requerimiento total de energía de Los Pelambres, y el 21% de la energía del Grupo.

En 2018, una vez completado el proceso de interconección de las dos redes principales de electricidad de Chile, las fuentes de generación renovables estarán disponibles para abastecer las operaciones mineras en el norte de Chile, donde se encuentran Centinela, Antucoya y Zaldívar. Con eso, se espera una disminución de la intensidad de sus emisiones, luego de la expiración de sus PPA's, el primero de los cuales será en 2020.

Los efectos del cambio climático se pueden observar en el norte y centro de Chile a través de temperaturas más altas que el promedio y la reducción de las precipitaciones.

Una de las prioridades de Antofagasta Minerals es reducir la tasa de intensidad de las emisiones de GEI derivadas del crecimiento del Grupo invirtiendo en fuentes de energía renovables. Las energías renovables ahora representan el 21% del consumo total de energía del Grupo.

En 2016, el Grupo diseñó una estrategia integrada de cambio climático basada en:

  • Identificación de riesgos y oportunidades.
  • Fomento de la innovación para un abastecimiento de energía más limpio y más eficiente.
  • Compromiso a medir el progreso y la presentación de informes transparentes bajo CDP.
  • Establecer una obligación para mitigar las emisiones de GEI.


A principios de 2018, Antofagasta Minerals estableció su primer objetivo de reducción de carbono, para reducir las emisiones previstas de CO2 durante el período 2018-2022 en 300.000 toneladas, lo que se logrará mediante la implementación de proyectos que han sido seleccionados después de dos años de estudios.

La reducción de emisiones del Grupo también se beneficiará de la interconexión de las dos principales redes eléctricas de Chile, que debería completarse en 2018. La interconexión aumentará la proporción de energía renovable disponible en el norte del país y, con el tiempo, reducirá la intensidad de carbono de Centinela, Antucoya y Zaldívar.

El Grupo no tiene operaciones en áreas protegidas. Sus desafíos de biodiversidad se encuentran principalmente en Los Pelambres, ya que se encuentra a la cabeza del Valle de Choapa, un área rica en biodiversidad. Desde que comenzó a operar, la Compañía ha emprendido varios proyectos de biodiversidad, incluyendo la restauración de un humedal costero reconocido bajo la Convención de Ramsar que se había convertido en un basurero ilegal y la protección de Santa Inés, un bosque tropical templado relicto. En 2017, Minera Los Pelambres también obtuvo el reconocimiento del Gobierno de dos nuevas áreas de biodiversidad que ya están bajo su protección, la Quebrada de Llau Llau y Palmas de Monte Aranda, uno de los últimos bosques de palma chilenos restantes. Los Pelambres ahora protege más de 25.000 hectáreas de tierras de alto valor de conservación.

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El Valle de Choapa también es rico en restos arqueológicos de las antiguas culturas que habitaron esta área, sobre la cual todavía hay mucho por descubrir. Algunos de estos restos tuvieron que ser rescatados y trasladados cuando se construyó el tranque de relaves El Mauro. Estos objetos se exhiben en el Parque Rupestre Monte Aranda, un gran museo al aire libre, y el Centro de Cultura Campesina, que se dedica a preservar el patrimonio cultural de la zona.

Todas nuestras operaciones cuentan con planes de cierre aprobados por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), organismo del Estado chileno especializado en temas geológicos y mineros.

A partir del año 2012 la legislación en Chile obliga a los operadores mineros a planificar el cierre de las faenas y a garantizar los recursos económicos para la ejecución de estos planes, que deben ser actualizados al menos cada cinco años.

Más allá de los mínimos legales enfocados en asegurar la estabilidad físico-química de las instalaciones, un buen cierre de faena considera otros temas ambientales y de relación con la comunidad. Por eso, desde el año 2015 dimos inicio al desarrollo de un estándar corporativo para la elaboración de planes de cierre, que permita homologar los criterios y cálculos aplicados a estas actividades.

El cierre puede ser permanente o temporal y aplicarse a la faena completa o sólo a algunas instalaciones.

Además del polvo que está en el ambiente de manera natural, especialmente en zonas desérticas, las operaciones mineras generan emisiones de partículas provocadas por las acciones orientadas a extraer, transportar y procesar el mineral. El polvo en suspensión puede afectar la salud de las personas, sobre todo en el caso de las partículas más pequeñas.

Por esta razón, nuestras operaciones monitorean continuamente la calidad del aire en sus campamentos y en las comunidades cercanas. En Antofagasta Minerals empleamos un enfoque preventivo para controlar los límites de emisiones de polvo, a través de un pronóstico de las condiciones meteorológicas y de generación de material particulado; esto permite enfocar los controles operacionales tales como humectar los caminos, cubrir las correas transportadoras y los acopios de materiales, o incluso postergar el desarrollo de actividades cuando es necesario.

Algunas medidas para prevenir problemas causados por el polvo son:

  • Introducción de un sistema de alerta preventiva en Mineras Los Pelambres y Minera Centinela que toma en cuenta las condiciones climáticas en la planificación minera. En el caso de vientos fuertes, por ejemplo, es posible reprogramar actividades como las tronaduras.
  • Aplicación de un sistema de cañones de neblina en Los Pelambres, para mitigar las emisiones de polvo.
  • Incorporación de otros operadores mineros, autoridades locales y regionales para efecto de diagnosticar y planear en conjunto una solución que ayude a controlar el polvo en suspensión en Sierra Gorda, comuna que acoge a distintos yacimientos.