Somos una de las compañías mineras más grandes de Chile. En 2015, nuestra fuerza laboral total alcanzó a unas 19.200 personas, de las cuales el 27% correspondía a empleados propios y el resto pertenecía a empresas colaboradoras.

Como Grupo Minero, centramos nuestra preocupación en el cuidado de la vida, salud y bienestar de nuestros trabajadores y de las personas que viven cerca de nuestras operaciones.

En este contexto, nuestra estrategia en materia de Recursos Humanos busca asegurar el desarrollo de las capacidades organizacionales, fortaleciendo nuestra cultura corporativa a partir de nuestra Carta de Valores. A través de ésta, gestionamos integralmente los talentos de nuestros trabajadores, junto con mantener las mejores relaciones laborales.

Formamos parte de grupo joven y en pleno crecimiento, que ya ha sido destacado como uno de los mejores empleadores de Chile y Latinoamérica.

Creemos en el emprendimiento y en nuestra capacidad de mejorar en forma constante. Por tal razón impulsamos procesos de transformación que den respuesta a las necesidades del entorno y generen nuevas formas de hacer minería.

Con el objetivo de erradicar los accidentes fatales de nuestras operaciones, desde fines de 2013 impulsamos un modelo único de gestión en seguridad y salud, en consonancia con las mejores prácticas internacionales y las recomendaciones del ICMM (International Council on Mining and Metals).

Los pilares de este modelo, focalizado en prevenir los accidentes con potencial de causar fatalidades o una incapacidad severa de los involucrados, son:

  • Identificar, entender y gestionar los principales riesgos de fatalidad en cada una de nuestras compañías, proyectos y exploraciones.
  • Implementar y verificar controles críticos para cada uno de estos riesgos de fatalidad; y si ellos no están o fallan, detener la tarea.
  • Reportar, investigar y generar acciones correctivas para evitar los incidentes de alto potencial.
  • Generar una "cultura de seguridad" en la que las prácticas de liderazgo en terreno son asumidas obligatoriamente por el ejecutivo, supervisor, contratista y operador.

Entre 2006 y 2015, once riesgos fueron responsables de todos los accidentes fatales y del 95% de los cuasi accidentes de alto potencial. Por este motivo, en una primera etapa nos concentramos en definir controles críticos para cada uno de estos riesgos, además de identificar a los responsables de su gestión y comenzar a utilizar las herramientas de verificación para operadores, supervisores y ejecutivos en terreno.

En 2015, el foco fue asegurar el pleno funcionamiento de los controles críticos de los riesgos identificados mediante una fuerte presencia en terreno, el reforzamiento de las barreras duras y la gestión del cambio en la conducta de cada persona. A fines de año, se inició también el despliegue del Reglamento Especial Corporativo de Seguridad y Salud (RECSS) para empresas contratistas y subcontratistas, lo cual incluyó capacitación y acompañamiento técnico, y también información respecto de las consecuencias para aquellas que no cumplen con los estándares exigidos.

Durante 2016 estamos focalizados en establecer riesgos de fatalidad transversales por compañía, simplificar nuestras herramientas de verificación en terreno, aumentar la reportabilidad de cuasi accidentes y acelerar la transferencia del nuevo modelo a nuestras empresas colaboradoras, de manera de reforzar su desempeño en estas materias a través del RECSS.

Asimismo, mensualmente el Comité Ejecutivo de Antofagasta Minerals realiza visitas a las operaciones para reconocer trabajadores con conductas destacadas en seguridad, verificar que los controles críticos de los riesgos de fatalidad están siendo implementados de manera efectiva y revisar investigaciones de accidentes de alto potencial con sus respectivas acciones correctivas.

Existe una preocupación constante por que todos los trabajadores que se desempeñen dentro de nuestras operaciones, proyectos e instalaciones estén capacitados en aspectos claves de seguridad y salud, por lo cual todos los empleados realizan un curso de inducción antes de iniciar su trabajo en nuestras dependencias; junto con ello, se realizan talleres periódicos en distintos tópicos claves del modelo de seguridad y salud, como gestión de riesgos, reportabilidad de incidentes, RECSS, entre otros.

En Antofagasta Minerals, estamos continuamente reforzando nuestra cultura en seguridad, mediante la reportabilidad preventiva, el apego a la planificación y los procedimientos de trabajo y la verificación continua de los controles críticos. Si uno de estos aspectos no está presente, empoderamos a nuestros trabajadores a detener las tareas y buscar las mejores herramientas y prácticas para que el trabajo sea seguro.

Como Grupo Minero, aseguramos el cumplimiento propio y de nuestras empresas colaboradoras respecto de todas las leyes y normativas que rigen al país y los valores y el Código de Ética, incluyendo el respeto por los derechos humanos.

Los contratos de trabajo de nuestros empleados, que cubren sueldos, horario laboral, remuneración y beneficios laborales, son negociados con los sindicatos en todas las operaciones del Grupo. Tenemos diez sindicatos en total, tres en Los Pelambres, tres en Centinela, dos en Zaldívar, y uno en Michilla y Antucoya. Reconocemos los derechos de los empleados a participar en un sindicato y a negociar colectivamente, además de promover la igualdad de oportunidades y equidad de género.

Los empleados reciben un salario justo, acorde con los parámetros de la industria. Todos tienen posibilidades de capacitarse; nuestra política como Grupo es promover el reclutamiento interno, para promover crecimiento y desarrollo.

Nos comprometemos a ofrecer un ambiente de trabajo seguro, alojamientos de buena calidad, apoyo médico y otros beneficios. La cantidad máxima de horas de trabajo está definida por la ley chilena.

En 2015, las mujeres representaban el 10% de la fuerza laboral de Antofagasta Minerals y el 8% de ellas eran supervisoras o tenían cargos más altos. Existe una mujer en el Comité Ejecutivo y dos en el Directorio.

En general, ha sido política de nuestro Grupo encontrar acuerdos y negociaciones construidas sobre la base de confianza y diálogo. Ninguna de las compañías mineras que operamos ha debido enfrentar una huelga de trabajadores.

Los contratistas conforman el 76% de la fuerza laboral de nuestras compañías. Por lo tanto, su gestión y la mantención de sus altos estándares de rendimiento son clave para nuestro éxito y reputación.

En este contexto, verificamos periódicamente a nuestras empresas colaboradoras para asegurar que cumplan con la legislación laboral y con los estándares de trabajo y seguridad del Grupo. En 2015 realizamos 542 auditorías. Como empresa mandante, hemos establecido un salario mínimo 70% superior al establecido en Chile por Ley, y un piso de beneficios que incluyen seguros de vida y salud, así como becas de estudio.

Los contratistas reciben capacitación en los estándares de seguridad, ya que se exige mantener el mismo nivel de prácticas de seguridad que el que utilizamos para nuestros propios empleados.

En Antofagasta Minerals respetamos los derechos de nuestros empleados y contratistas, así como de toda persona que entre en contacto con nosotros.

Nuestras políticas y directrices corporativas incluyen garantías específicas con respecto a los derechos humanos de los diferentes grupos de interés.

Trabajadores Contratistas Comunidades Sociedad
Emplear solamente personas de edad legal para trabajar. Controlar las normas de seguridad y salud y proporcionar condiciones de trabajo y salarios adecuados, entre otros indicadores clave. Respetar los derechos, la cultura y el patrimonio de las comunidades locales. Prevenir la corrupción y promover la reportabilidad de las malas prácticas.
Aplicar altos estándares de seguridad y salud.   Detectar y gestionar los impactos potenciales a tiempo. Generar un legado social, económico y medioambiental positivo desde el inicio de la exploración hasta el final de las operaciones.
Remunerar con salarios justos, ofrecer un alto nivel de alojamiento y una buena calidad alimentaria.   Escuchar y dar respuesta a los reclamos.  
Mantener buenas relaciones laborales.   Apoyar el desarrollo de la comunidad.  
Ofrecer oportunidades de desarrollo.      
Evitar la discriminación, el acoso y la intimidación.