Somos Choapa, una iniciativa que contribuye al desarrollo sustentable y al bienestar de los habitantes de la provincia de Choapa, donde se encuentra Minera Los Pelambres de Antofagasta Minerals, celebró su séptimo aniversario en agosto de 2021. Pero en lugar de dormirse en los laureles, quienes participan en esta iniciativa prefieren considerar estos siete años como una base desde la que podrán abordar los desafíos futuros de la provincia y de la compañía.


El programa Somos Choapa surgió de una evaluación que realizó Minera Los Pelambres en 2013 de su interacción con la provincia. El análisis identificó deficiencias en el trabajo de la compañía para mejorar el estándar de vida local; las inversiones eran dispersas, desenfocadas y carecían de una metodología principal. Como resultado, Los Pelambres estableció Somos Choapa, que abarca un conjunto de criterios que desde entonces han guiado el compromiso de la compañía con las autoridades y comunidades de las cuatro comunas de la provincia: Illapel, Canela, Salamanca y Los Vilos. El modelo pone especial énfasis en la gestión público-privada, la colaboración con el Estado, las alianzas con organizaciones expertas externas y la participación de la comunidad en las decisiones.

“La metodología de trabajo de Somos Choapa ayudó a la empresa a tener una conversación más orgánica con el territorio, los gobiernos locales y las comunidades para definir problemas comunes y desarrollar una visión común para el desarrollo”, afirma Andrés Morán, gerente corporativo de Asuntos Públicos de Antofagasta Minerals. “Basándonos en este enfoque, se desarrollaron programas y proyectos que ayudaron a cambiar la relación”.

El modelo del programa, que incluye instancias de diálogo a través de cabildos, asambleas y foros, era pionero en ese momento, pero hoy es lo mínimo que el país pide a las instituciones, añade Morán. Somos Choapa nos ha permitido desarrollar esta habilidad. Mediante conversaciones con organizaciones sociales, gobiernos locales y otros, tenemos una forma de entender qué nuevos desafíos están implícitos en el territorio y hemos formado una base que nos permite asumir nuevos desafíos y mirar hacia el futuro”.

Somos Choapa tiene dos principios rectores: colaboración, incluyendo con organizaciones sociales, gobiernos locales y comunidades, y formación de alianzas, para poder llevar a cabo todas las decisiones tomadas en los procesos de diálogo. “Somos una minera de cobre que tiene desafíos territoriales que van más allá de lo que la compañía puede manejar. Recurrimos a expertos en el tema, como ONGs, corporaciones y fundaciones, que puedan ayudarnos a entender el problema y cómo resolverlo”, afirma Morán. “Otra dimensión de esta colaboración es el Estado. La idea no es reemplazar al Estado sino empoderarse mutuamente y aprovechar las sinergias”.

De hecho, según Alejandra Medina, gerenta de Asuntos Públicos de Minera Los Pelambres, una de las principales fortalezas de Somos Choapa es el programa en sí mismo y la forma en que se ha implementado, centrándose en la colaboración y la participación tripartita. “Durante estos siete años hemos podido demostrar una hipótesis al definir cómo desarrollar proyectos de calidad con expertos. Hay una alta evaluación del programa por parte de sus participantes y un fuerte reconocimiento del programa en el territorio, como una construcción colectiva, no solo un proyecto de empresa”, señala.

Esta forma de trabajar puede aplicarse no sólo a los proyectos de Somos Choapa, añade Medina, apuntando a cómo Antofagasta utilizó la misma metodología para definir cómo utilizar el fondo de US$12 millones que la empresa puso a disposición para hacer frente a las necesidades del país relacionadas con la pandemia del COVID-19. Como es de suponer, la compañía recibió lo que Medina llamó una “avalancha de solicitudes individuales de financiación, donde cada organización insistía en que era la más afectada”, pero Antofagasta trabajó con los municipios, las autoridades sanitarias provinciales y los representantes de la comunidad para definir juntos un plan COVID, cuya parte principal se centró en el establecimiento de un laboratorio regional para recibir y procesar exámenes de PCR. Se debió rechazar varios otros proyectos propuestos, pero la decisión fue colectiva, respaldada por razonamientos técnicos al priorizar y definir las inversiones necesarias para hacer frente a la emergencia sanitaria.

Esta estrategia ha sido reconocida por los habitantes de la provincia; según un estudio de percepción realizado a principios de 2021, la mitad de los que tenían conocimiento del plan COVID le dieron al plan una puntuación de 6 a 7 (en una escala 1 a 7, donde 7 es la más alta) y otro 25% le dio una puntuación de 5.

Las áreas de enfoque de Somos Choapa incluyen gestión hídrica, desarrollo económico, educación y cultura, y mejoras en infraestructura pública. Un programa que encarna en particular el objetivo de la iniciativa de colaboración con expertos externos y participación municipal es la forma en que las partes buscan mejorar la educación en la provincia.

Educación: Establecer asociaciones para apuntalar el futuro

Según Claudia Sandoval, directora ejecutiva de Fundación Minera Los Pelambres, la forma más tradicional en que el programa ha beneficiado a los estudiantes es mediante becas. De manera individual, esta es una de las formas más directas en que los estudiantes pueden beneficiarse: “se empieza a ver que los médicos y enfermeras vienen del territorio; hay un movimiento significativo allí en términos de formación de habilidades, y eso es poderoso”, señala.

Sin embargo, en un nivel más macro, en 2020 Somos Choapa también estableció una asociación con Educación 2020, una ONG que tiene como objetivo garantizar una educación de calidad, equitativa e inclusiva, que busca promover una transformación innovadora en el aula bajo el modelo de educación híbrida de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), que sitúa el aprendizaje de los estudiantes en el núcleo del diseño y la realización de un proyecto real vinculado a su vida cotidiana.

Trabajando con profesores, familias y estudiantes por igual, Educación 2020 también está implementando el programa Red de Tutorías, un enfoque educativo innovador que se basa en una premisa que cambia el paradigma de las relaciones en el aula, donde el profesor ya no se considera la única fuente de conocimiento y dónde todos los estudiantes pueden enseñar y aprender. Los profesores preparan a sus alumnos sobre temas elegidos por los propios niños y ellos, a su vez, enseñan a otros compañeros, difundiendo de forma viral el proceso educativo.

Sólo en 2020, este programa llegó a un total de 2.097 estudiantes y 176 profesores de 15 escuelas primarias de toda la provincia. Esta iniciativa es una apuesta por el futuro, señala Medina, ya que los resultados de este programa educativo probablemente no se vean hasta 5 a 10 años más.

Desafíos futuros

Mirando hacia el futuro, Medina dice que los retos futuros de Somos Choapa tienen mucho que ver con permanecer fieles al proceso de participación colectiva en la metodología del programa, sin dejar de asegurar que los proyectos en sí pasen a la siguiente etapa. “Tenemos que asumir desafíos nuevos y más grandes: cómo desarrollar aún más la identidad de la provincia, aprovechar otras actividades económicas, cómo mejorar el acceso a los espacios de reunión para conversación y recreación. Varios de los proyectos están maduros y tenemos que echarles un vistazo para ver qué cosas tenemos que cambiar, qué tenemos que hacer y no repetir los mismos proyectos cada año”, afirma.

En un sentido más amplio, el alcance de Somos Choapa ha cambiado y ahora la tarea es enfrentar un nuevo conjunto de desafíos, según Morán. Esos desafíos son más estructurales en lo que respecta no solo a cuestiones relacionadas con la comunidad, como espacios públicos y el uso de los recursos naturales, sino también cuestiones operativas, incluidos el polvo y el uso de caminos.

La metodología desarrollada durante los siete años de historia de Somos Choapa - entablar un diálogo, formar asociaciones multisectoriales, impulsar la colaboración y garantizar un compromiso de mayor impacto con la provincia y el Estado -, sin duda desempeñará un papel importante en la definición y el cumplimiento de esos nuevos desafíos.